TURyDES
Vol 3, Nº 8 (septiembre/setembro 2010)

DESARROLLO REGIONAL Y TURISMO: REVISIÓN HISTÓRICO ESTRUCTURAL DE LA RIVIERA NAYARIT, MÉXICO

Ulises Castro Álvarez (CV) y Jorge Humberto López Córdova (CV)

 

Introducción

La consolidación del capitalismo como modo de producción global y los efectos que de ello se derivan al rebasar las fronteras geográficas, históricas, culturales y sociales, genera influencias diversas en las naciones, culturas y civilizaciones, haciendo que el fenómeno del desarrollo sea cada vez más complejo.

El proceso de globalización de las relaciones económicas, sociales, políticas y culturales impulsado por el modelo neoliberal de la economía ha modificado las estructuras regionales. La globalización ha sido, en los últimos tiempos, la fuerza de inducción dominante en términos de las transformaciones socioeconómicas y espaciales que se procesan a escala mundial, con particulares incidencias en el caso de los países en desarrollo o de la periferia y de sus regiones al interior de los mismos.

Los países por su parte, a través de sus gobiernos nacionales han asumido posturas que buscan la inserción de sus economías a este fenómeno, diseñando políticas públicas tendientes a crear condiciones adecuadas para tal efecto, instrumentándolas por lo general en forma indiscriminada, provocando diversos efectos en las regiones interiores, en algunos casos favoreciéndolas en una inserción acorde a la dinámica global y en otros afectando severamente el nivel de vida de la sociedad, pero sin duda, modificando las estructuras económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales con efectos diferenciados en el ámbito sectorial, regional o local.

La explicación de los cambios estructurales se convierte en tema complejo debido a que los factores que intervienen son múltiples, más aún si se toma en cuenta que en las circunstancias actuales se recibe influencia tanto de elementos exógenos como endógenos. La expansión de los procesos globales como expresión del desarrollo del capitalismo induce a modificaciones estructurales, utilizando como vehículo la promoción de actividades como el turismo y otras que penetran y establecen condiciones operativas del capital en el contexto regional o local.

Las modificaciones en las estructuras producen desequilibrios y disparidades que influyen fuertemente en el proceso de desarrollo de una sociedad y de las regiones donde se desenvuelve, cobrando importancia el estudio de estas disparidades como causa–efecto-causa y su relación con los elementos que las conforman.

La búsqueda de solución a las disparidades y desequilibrios motivan al diseño de políticas públicas que a su vez inciden en la creación de nuevos desequilibrios y nuevas estructuras, tal es el caso de la promoción del turismo como modelo de desarrollo.

Este documento presenta un fragmento del reporte de investigación denominado “Estructuras Regionales Emergentes y Desarrollo Turístico Sustentable: La región costa sur de Nayarit, México”, desarrollada en ésa área donde tiene su núcleo el proyecto turístico de la Riviera Nayarit que forma parte de las acciones contenidas en la estrategia de promoción del desarrollo por parte del sector público en consonancia con el gran capital privado. La temática planteada se centra en el proceso histórico de las estructuras socioeconómicas que ha registrado la región durante el periodo de los años 70’s al año 2000 en el que el turismo tuvo su inicio y ha cobrado relevancia en la estructura económica nayarita.

La observación del crecimiento turístico en la región como parte de una estrategia tanto nacional como regional y local, motivó al planteamiento de cuestionamientos tales como ¿Qué estructuras socioeconómicas genera la actividad turística como modelo para promover el desarrollo?, ¿Las estructuras que se han conformado han cumplido con el objetivo de elevar los niveles de bienestar social general o acentúan las disparidades?, ¿Las estructuras económicas y sociales emergentes de este proceso son las más convenientes para alcanzar un verdadero desarrollo regional? En los apartados subsecuentes se pretende plantear algunas respuestas.

1. Aspectos teóricos sobre el desarrollo regional y el turismo.

1.1. La explicación teórica del desarrollo regional.

El desarrollo como fenómeno complejo no se presenta de manera homogénea, se refleja diferencialmente entre espacios mostrando desequilibrios, disparidades regionales y problemas que requieren ser estudiados para buscarles solución, situación que se intensifica hoy en día por las relaciones globales de la sociedad que lo integran con base al modelo hegemónico del capitalismo y que influye sobremanera en los contextos regionales y locales, estableciendo lógicas territoriales diversas.

Con base en ello resulta de fundamental importancia analizar los diferentes enfoques teóricos que tratan de explicar el fenómeno del desarrollo a escala regional desde la perspectiva del sistema capitalista. En general, se reconoce plenamente la existencia de dos enfoques teóricos en los que pueden clasificarse estas teorías aunque cabe hacer notar que además de estos dos enfoques de dominio general, puede mencionarse el surgimiento de un tercero, a partir del contexto actual donde el proceso de globalización es creciente. En este tercer enfoque emergen nuevos planteamientos que incorporan al análisis los efectos del ámbito global al ámbito regional o local.

Dentro del primer enfoque, se encuentran las teorías sustentadas en la corriente neoclásica que tienen como base la convergencia espacial del desarrollo, las cuales plantean fundamentalmente la capacidad de las fuerzas del mercado para solucionar los desequilibrios espaciales, encontrando en los empresarios y los consumidores a través de su actitud racionalista el mecanismo para alcanzar el equilibrio, en la medida que se busca optimizar por los primeros el rendimiento del capital y por los segundos la utilidad en el consumo, a este grupo de pensadores y las teorías que proponen se les conoce como el enfoque del desarrollo equilibrado, (Peña, 2006).

En estas teorías se establece que el mecanismo para alcanzar el equilibrio se basa en la libre movilidad de los factores productivos, tanto de capital como del trabajo, la unicidad de las funciones de producción, difusión perfecta de las innovaciones y tendencia a la igualación de los rendimientos marginales y precios en los diferentes territorios, siendo esto último lo más importante en el proceso. Esta corriente considera el espacio como un proceso simple de razonamiento circular donde cualquier desajuste se reflejará en los precios de los factores productivos y de los productos de consumo, en el que las fuerzas del mercado harán que vuelva el equilibrio, (Miguel, 2006).

El segundo enfoque integrado por las teorías que mantienen como premisa fundamental la divergencia espacial, consideran que los desequilibrios y disparidades regionales son originados por la propia dinámica del capitalismo, planteando que las fuerzas del mercado no pueden eliminarlos, requiriéndose para ello la intervención de los poderes públicos de manera activa, consciente y voluntaria. Consideran que el espacio es heterogéneo en la dotación de factores económicos y no económicos, creando relaciones espaciales que producen y reproducen las disparidades o desequilibrios o incluso se agravan en lugar de corregirse.

El tercer enfoque cada vez más consolidado, incluye a las nuevas teorías del desarrollo regional que contemplan la influencia de los procesos de globalización en el ámbito local, estiman que el territorio es un elemento que influye significativamente en los procesos de desarrollo de la sociedad local, considerándolo como un factor activo en el que se llevan a cabo las relaciones entre los recursos y los diversos actores económicos y sociales, estableciendo una relación dialéctica entre lo local y lo global.

Peña (2006) establece la relación existente entre las corrientes teóricas y sus objetos de estudio, mencionando la existencia analógica entre los tres enfoques que como corrientes de pensamiento atienden los aspectos: a) teorías/modelos de convergencia, relacionados con la noción de espacio/región homogénea, b) teorías/modelos de divergencia, relacionadas con la noción de espacio/región nodal y planificada, y; c) teorías/modelos de globalización, relacionadas por la noción de espacio/territorio/globalización.

En este contexto teórico, para la investigación realizada se definió la coincidencia de pensamiento con los autores que critican las posturas derivadas del enfoque equilibrado, cuyos supuestos base son poco realistas, con insuficiente evidencia empírica que los apoye, ya que no existe la movilidad perfecta de factores, lo que condiciona y limita sustancialmente la tendencia a la igualdad en la remuneración de los mismos en las regiones, convirtiendo a esta condición casi imposible de alcanzar (Asuad, 2001).

Como consecuencia, se toma como elemento teórico explicativo tanto el enfoque de divergencia (noción de espacio región nodal, planificada) como el relacionado con la noción de espacio, territorio y globalización, la razón de esta postura se basa en que existen mayores evidencias empíricas en torno a que las disparidades en el ingreso y la producción regional son producto de las fuerzas del mercado que tienden a generar desequilibrio y un proceso continuo y acumulativo de desigualdad, (Asuad, 2001).

1.2. Turismo y desarrollo regional.

El turismo es la actividad económica que ha tenido mayor dinamismo en los últimos tiempos a nivel mundial, se ha convertido en punta de lanza del capitalismo global significando un vehículo muy eficaz para la globalización financiera y el movimiento mundial de capitales, (César y Arnaiz, 2002).

De acuerdo a la Organización Mundial del Turismo (OMT), la actividad turística ha crecido a tasas promedio anual de hasta 7.2%, las visitas turísticas han superado la cantidad de 700 millones en el año de 2002, la OMT pronostica que para el año 2020 las visitas turísticas serán de alrededor de 1560 millones por año (OMT, 2005). El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación vendrá a fortalecer aún más el crecimiento de las actividades turísticas, estas cifras permiten inferir que el fenómeno turístico de creciente importancia a nivel mundial tendrá cada vez mayor relevancia y que el fenómeno de la globalización lo potenciará aún más.

El turismo se ha convertido en una de las industrias más centralizadas y competitivas del mundo y casi ningún otro sector económico ilustra tan claramente el alcance mundial de las empresas transnacionales. En los últimos años, la industria presionó a gobiernos de todo el mundo para que liberalizaran el comercio y la inversión en los servicios, y probablemente obtendrá enormes beneficios del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios, un pacto multilateral en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El turismo se convierte en un modelo dentro del capitalismo global tal como lo manifiestan César y Arnaiz (2006) y por tanto, reproduce todas sus externalidades. El modelo es de carácter inmobiliario, produce espacios y territorios con grandes influencias y modificaciones de las estructuras económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales.

Los capitales determinan sus movimientos y se trasladan desde áreas distantes a los espacios turísticos que construyen, obedeciendo siempre la lógica del mercado, en muchos casos provocan altos costos sociales asumidos por los grupos receptores que se convierten en sociedades controladas por desarrolladores y empresarios turísticos, (César y Arnaiz, 2006).

El carácter complejo del turismo lo lleva a manifestarse como fenómeno en diversos contextos. El ámbito regional es uno de los más relevantes en tanto que requiere de un espacio para su desarrollo, es un constructor y consumidor de espacios y modificador de paisajes.

César y Arnaiz (2004), establecen de manera clara la relación entre turismo y desarrollo regional utilizando para ello los planteamientos de Polese (1998) y Milton Santos (1996) a partir de la concepción de espacio, tomándolo como realidad abstracta o como una abstracción dialéctica, en donde confluyen tanto objetos materiales como acciones humanas, tipificados como objetos geográficos, objetos naturales y objetos sociales que se manifiestan en dinámicas que los caracterizan identificadas a través de las relaciones que se establecen entre estos conjuntos que a su vez tienen la capacidad de generar nuevas relaciones, otorgando particularidad a los espacios y a la sociedad que en ellos se encuentra, es decir, los espacios empiezan a encontrar su identidad a partir de esta dinámica y se van construyendo social e históricamente.

El turismo es parte de la actividad humana y como tal se lleva a cabo en un ámbito espacial, crea y se apropia de territorios modificando sensiblemente las estructuras conformadas por las relaciones entre los objetos de carácter geográfico, natural y social que originalmente se encuentran asentados en los espacios, sus implicaciones y efectos de diversa índole, han hecho que por parte de los gobiernos de múltiples países se retomen los principios teóricos de pensadores como Perroux que considera a las ciudades como los polos ideales que favorecen la creación de redes complejas que producen tanto economías de escala y economías externas que facilitan la acumulación de capital.

Resultado de estas actuaciones, han surgido los denominados polos de desarrollo turístico, que no son otra cosa que ciudades turísticas creadas ex profeso originando relaciones y modificaciones al entorno económico, social, ambiental, político y cultural de gran magnitud. Más aún, han surgido los corredores turísticos en los que se conjuntan y amplían espacialmente los polos redimensionando a escalas mayores los efectos del turismo sobre el espacio, los territorios y las regiones, generando condiciones diferenciadas en el proceso de desarrollo.

El efecto multiplicador del turismo establece encadenamientos hacia delante y hacia atrás en muchas de las actividades económicas, lo que otorga dinámica a las economías regionales generando empleos, modificaciones en la estructura de ingresos y el consumo, pero también genera presiones inflacionarias, insuficiente abasto de alimentos y otros bienes para las poblaciones residentes, movimientos poblacionales que igualmente presionan sobre los servicios públicos, la vivienda y en general sobre el nivel de vida, el turismo utiliza recursos naturales o culturales que en función de sus formas de consumo pueden llegar a producir degradación y efectos nocivos irreversibles.

2. La política turística en Nayarit, surgimiento y crecimiento del turismo en la región costa sur.

La actividad turística en Nayarit ha sido producto de la inducción por parte de los modelos de desarrollo internacional y nacional. Atendiendo las bases conceptuales de la teorías de los polos de crecimiento, el sector público ha impulsado el turismo invirtiendo recursos para consolidar la infraestructura base, creando condiciones favorables para que el capital privado encuentre un campo satisfactorio para alcanzar niveles de rentabilidad suficientes a las expectativas de los capitalistas, orientándose cada vez más al interior del estado a la región costa sur, integrada por los municipios de Compostela y Bahía de Banderas como una región especializada en la actividad turística.

La estrategia utilizada se sustenta en la generación de polos de crecimiento mediante el establecimiento de enclaves turísticos, instrumentada desde los 70’s con la construcción por parte del gobierno federal de la infraestructura para los proyectos Sol Nuevo Rincón de Guayabitos, Nuevo Vallarta y Flamingos, los cuales han marcado la pauta para alcanzar los niveles de crecimiento de la actividad turística que hoy en día se observa, apuntalados por el crecimiento y la masificación del destino Puerto Vallarta.

Igualmente, la actuación evidente de los gobiernos estatales que desde los setentas hasta la fecha en consonancia con las acciones del gobierno federal y debido al desgaste del modelo basado en actividades primarias, han venido definiendo al turismo como alternativa para establecerla como motor del crecimiento económico y, desde su concepción, como motor del desarrollo general. Esta forma inductiva del crecimiento económico se manifiesta en las diferentes variables que revelan el comportamiento de la actividad turística, mismas que en este apartado se busca analizar de forma sintética, en particular, lo referente a las variables de la planta turística expresada en el número de establecimientos de alojamiento y el número de cuartos para alojamiento así como la variable dinámica representada por la afluencia de turistas, en las cuales se observa históricamente la manera en que se ha generado este crecimiento y sus efectos en la región.

2.1. Comportamiento regional del crecimiento del número de cuartos para alojamiento.

Un primer acercamiento para analizar el crecimiento de la actividad turística en Nayarit puede encontrarse en la revisión del comportamiento del número de cuartos construidos a lo largo del tiempo. Este análisis histórico es muy objetivo en tanto muestra que a partir de 1970 la oferta de alojamiento hotelero era muy incipiente, solamente se contaba con 926 cuartos de hotel en todo el estado, en 1974 se inicia la construcción de los enclaves, dando como resultado el inicio de la construcción de cuartos de hotel en una tendencia creciente y sostenida desde 1980, año en el que ya se registraban 2,949 unidades, llegando en una década es decir, a 1990 con un registro de casi 6,000 cuartos; para 1998 se observa un crecimiento importante al registrarse 9,230 cuartos, lo que significa un crecimiento promedio anual de 6.54% en 18 años. (Ver Cuadro No. 1 y Gráfica No. 1).

A pesar de que en la década de los ochentas el crecimiento de la oferta hotelera fue sustancial y en forma sostenida, el crecimiento explosivo se presentó en las décadas siguientes, en 1991 se registraban 5,795 cuartos de hotel en todo el estado, sin embargo para el año 2000 ya ascendían a 10,329, representando un incremento del 78% en nueve años. Para el año del 2006, es decir seis años más tarde, el número de cuartos para hospedaje existentes era de 22,969; lo que significa un incremento del 296% con respecto a 1991 y de 122% respecto de los que existían en el año 2000. La tasa de crecimiento promedio anual de 1991 a 2006 es del 9.62%. (Ver Cuadro No. 2).

En este contexto la región costa sur muestra su trascendencia en el crecimiento de la actividad turística, en 1994 contaba con 4,616 cuartos de hotel que representaban el 55% de la oferta de alojamiento estatal, para el año 2000 la participación se incrementó al 67% con un total de 6,941 cuartos y para el año 2006 se muestra un crecimiento verdaderamente explosivo al llegar a un total de 17,998 cuartos, que en términos relativos representa el 78% de la oferta de alojamiento estatal para ese año, concretamente el municipio de Bahía de Banderas integraba el 80% de la oferta de hospedaje de la región, concentrando además la mayor parte de los cuartos de cinco estrellas y gran turismo existentes a nivel estatal.

El crecimiento promedio anual de la oferta de alojamiento regional durante el periodo de 1994 a 2006 fue de 109.5% que comparado con el mismo parámetro estatal de 9.62% para el periodo 1991-2006, demuestra con suficiente claridad el cambio tan radical que ha vivido la región costa sur en los últimos quince años en materia de actividad turística y por consecuencia en sus estructuras económicas, sociales, políticas, ambientales y espaciales.

Los datos muestran que el crecimiento de la oferta de alojamiento en Nayarit durante el periodo de 1994 a 2006 se ha definido por la dinámica que ha alcanzado la región costa sur en la actividad turística, la afirmación anterior se desprende del hecho de que es precisamente esta región la que mantuvo el crecimiento de la planta hotelera a diferencia del resto de las regiones que tuvieron un comportamiento equilibrado. La Gráfica No. 2 muestra este fenómeno.

2.2. Afluencia de turistas.

Con base a la información disponible sobre la afluencia de turistas, puede apreciarse de igual manera el crecimiento de la actividad turística en general y asumiendo que la infraestructura de hospedaje se localiza principalmente en la región costa sur, por consecuencia, puede señalarse que el comportamiento de la afluencia de turistas se encuentra definido principalmente por esta región.

En los cuadros número 3 y 4, es posible observar este crecimiento tanto en términos absolutos como en la tendencia del comportamiento de los registros mostrados. Se observa un crecimiento fuerte y sostenido desde el año 1980 a 1997 al igual que del año 2000 al 2004, posteriormente se reduce la afluencia en 2006 pero se recupera para el año 2007.

Los datos demuestran fehacientemente que el turismo ha registrado un crecimiento sostenido y que las políticas públicas de creación de las condiciones a través de inversión pública para que la inversión privada acuda y genere un proceso nodal en la costa sur de Nayarit, ha funcionado, sin embargo, el cuestionamiento sigue siendo si estas modificaciones estructurales significan la alternativa real para alcanzar el desarrollo de la población que se asienta en la región.

La respuesta a esta pregunta es fundamental en la medida en que el sector público tanto en el nivel federal como estatal y municipal han reforzado su actuación en la instrumentación de la política de desarrollo económico tendiente a consolidar la actividad turística de enclaves como motor del crecimiento.

Actualmente, la definición estratégica se fortalece con la “Declaratoria de los corredores turísticos Vallarta Nayarit y Riviera Nayarit” publicada en el periódico oficial del Gobierno del Estado de Nayarit el 17 de marzo de 2007, la cual con fecha 4 de julio del mismo año se modificó con base a criterios comerciales, para desaparecer el concepto de “Vallarta Nayarit” y dejar exclusivamente lo correspondiente a la “Riviera Nayarit” que contempla una extensión de 180.18 kilómetros de litoral desde el margen norte del río Ameca, hasta el Puerto de San Blas (Figura No. 1), en donde se incluyen las localidades y algunos proyectos turísticos en operación que a continuación se mencionan: La Jarretadera, Nuevo Vallarta, Flamingos, Bucerías, Playa Huanacaxtle, Punta Esmeralda, El Tizate, La Cruz de Huanacaxtle, Costa Banderas, Fraccionamiento Emiliano Zapata, Nuevo Corral del Risco, Punta de Mita, Punta Negra, Litibú, Higuera Blanca, Playa Pazcuaritos, Sayulita, San Francisco, Fraccionamiento Costa Azul, Lo de Marcos, Los Ayala, Rincón de Guayabitos, La Peñita de Jaltemba, La Lima de Abajo, Chacala, Chacalilla, Platanitos, Santa Cruz, Miramar, Los Cocos, Aticama, Matanchen, Las Islitas y San Blas.(Gobierno del Estado de Nayarit, 2007).

Este corredor turístico se considera parte del mega proyecto Mar de Cortés o Escalera Náutica de FONATUR, lo que corrobora totalmente la inducción del modelo nacional e internacional del gran capital en el estado de Nayarit y particularmente en la región costa sur. (Gobierno del Estado de Nayarit, 2007).

A partir de la declaración hecha en diciembre de 2008 por el Presidente de la República, Felipe Calderón con respecto a crear el Centro Integralmente Planeado (CIP) en el sur del estado de Sinaloa, el gobierno del estado de Nayarit ha planteado la apertura de la Riviera Nayarit hasta Boca de Teacapán integrando a esta visión el total del litoral Nayarita que asciende a 289 kilómetros.

La expectativa es muy grande, las especulaciones son crecientes al igual que las inquietudes, sobre todo de la población asentada en las zonas que contemplan la posibilidad de establecimiento de proyectos turísticos, si el modelo se replica a través del Centro Integralmente Planeado Nayarit constituido por Litibú, El Capomo y Peñita de Jaltemba que promueve FONATUR, es posible que el crecimiento económico se logre, aunque el beneficio real sea para los grandes inversionistas y en contraste aparezca la exclusión social, la depredación al medio ambiente y en general el deterioro de los valores y cultura local.

3. Crecimiento turístico y conformación de la estructura socioeconómica en la Riviera Nayarit.

Con el propósito de responder en cierta medida a los cuestionamientos planteados en apartados anteriores, se presentan algunos efectos del crecimiento del turismo en la sociedad regional de la costa sur, en los cuales puede apreciarse una tendencia de lo que podría ocurrir en otras regiones donde el modelo de la Riviera Nayarit se reproduzca.

3.1. Turismo y estructura económica

Los efectos del turismo en la estructura económica se presentan mediante el análisis de los elementos que reflejan la conjugación de los factores de la producción como son la producción, el ingreso, el empleo y la inversión; que manifiestan el comportamiento de los sectores y actividades económicas; observando sus relaciones a través de diversos indicadores que muestran su comportamiento y los resultados en el proceso de desarrollo regional.

3.1.1. Producción

A finales de los setentas y durante la década de los ochentas, la estructura económica de la región costa sur de Nayarit se caracterizaba por una fuerte actividad primaria con alto predominio de la agricultura, escasa industria (microindustria) localizada principalmente en lo que hoy es el municipio de Compostela, y servicios vinculados esencialmente al sector primario.

La actividad agrícola se determinaba fundamentalmente por la producción de maíz y tabaco que en 1978 ambos cultivos representaban el 64% del volumen de la producción, tal como se muestra en el cuadro número 5.

A partir de la década de los noventa, periodo en el que el crecimiento turístico registra una dinámica explosiva, la producción agrícola inicia un comportamiento relativo a la baja e inicia la terciarización económica con el crecimiento del comercio y los servicios.

Según información de la Delegación de la SAGARPA y de los Censos Económicos del INEGI, puede observarse que durante el periodo de 1994 a 2004, el valor agregado bruto (VAB) generado en la región costa sur de Nayarit a pesos constantes de 1994, tuvo un crecimiento promedio anual por actividad de la siguiente manera: agricultura 12.47%, manufactura 39.42%, comercio 37.36% y servicios 41.42%, lo que ratifica lo expuesto en el párrafo anterior.

El crecimiento menor de la producción en la agricultura en contraste con los crecimientos acelerados del comercio y los servicios, se manifiestan al revisar la participación año con año de cada una de las actividades en la estructura del valor agregado bruto generado. Así en 1994, la agricultura aportaba el 81.61% del total siendo muy significativo, para pasar en 2004 a aportar solamente el 35.15%, lo que expresa una caída del 46.46% en una década, mientras que por el contrario el comercio pasó de 9.07% en 1994 al 28.84% y los servicios de 7.54% al 32.08%. Esto puede verse con claridad en el cuadro número 6.

Es importante señalar que a pesar de la pérdida relativa de la producción agrícola en la región, ésta continua siendo significativa, ya que al menos en el periodo en cuestión aporta un poco más de la tercera parte del valor agregado bruto de las actividades económicas analizadas. Sin embargo, también es claro que la tendencia manifestada por la producción regional al mostrar su terciarización sugiere una dinámica cada vez mayor en las áreas urbanas cuyo crecimiento se debe principalmente a la actividad turística.

Datos importantes se encuentran en los censos económicos de 1989, 1994, 1999 y 2004 levantados por el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), donde es posible observar el comportamiento histórico de las actividades manufactureras, de comercio y de servicios que predominan en las zonas urbanas de la región.

De acuerdo a los datos censales, durante la década de 1989 a 2004, puede observarse que el Valor Agregado Bruto Total a pesos de 1989 en la región, correspondiente a las actividades de manufacturas, comercio y servicios, creció a una tasa media anual del 27.5%, poco menos que el crecimiento promedio anual registrado a nivel estatal que asciende a 28.42%. Las actividades que acusan el mayor crecimiento regional son las de servicios que registran una tasa promedio anual del 30.81%, seguida por las actividades comerciales con una tasa del 28.58%, en tanto que las manufacturas solamente registraron un crecimiento promedio anual del 15.37%. Ver gráfica número 3.

Cabe mencionar que el análisis se realiza utilizando solamente información de cuatro tipos de actividades económicas y no de todas las que conforman la estructura económica de la región en razón de la ausencia de información disponible, sin embargo, en ellas es posible tener un acercamiento a los efectos del turismo en el cambio estructural.

De lo anterior es posible señalar que la producción regional ha crecido durante el periodo de 1989 a 2004, definiendo este crecimiento las actividades de comercio y servicios, situación que refleja ese cambio estructural de la economía así como la presencia formal de la terciarización.

3.1.2. Empleo.

Utilizando las fuentes de información censal con respecto al empleo, es posible fortalecer la caracterización de la estructura económica de la región costa sur y en congruencia con la variable de producción, al analizar la población económica activa (P.E.A.) como variable, puede comprobarse aún más el cambio estructural del modelo económico basado en actividades primarias hacia un modelo terciarizado con predominio del turismo.

De acuerdo a los datos de los Censos Generales de Población y Vivienda, en 1970, el sector primario contaba con el 73.2% de la P.E.A., en tanto que el sector secundario y terciario registraban 8.8% y 18% respectivamente, mostrándose así la importancia de la agricultura, pesca y silvicultura en la región para ese año, sin embargo, en las décadas de 1980 al año 2000, el cambio resultó espectacular al registrarse en el sector primario una modificación en la P.E.A., pasando del 57.5% al 25.9%, lo que significa que en 20 años el sector primario perdió 31.6% de su participación en el empleo regional.

El sector secundario por su parte en dos décadas no tuvo un incremento significativo en el empleo al pasar del 16.4% en 1980 al 19.1% en 2000, a diferencia del sector terciario o de servicios que pasó del 26.1% al 55.1%, ganando una participación de la P.E.A. en un 29.0% que resulta muy relevante. (Cuadro número 7 y gráfica número 4).

Los datos esclarecen que en la región costa sur de Nayarit, las décadas de los 80’s y 90’s fueron muy importantes en la conformación estructural, al orientarse la actividad económica de manera inducida hacia la actividad turística y por tanto hacia las zonas urbanas donde prevalecen las actividades comerciales y de servicios.

Al analizar los censos económicos y la variable de personal ocupado por sector en las actividades manufactureras, de comercio y de servicios, que son las preponderantes en las zonas urbanas, es posible observar un comportamiento similar de terciarización en detrimento de las actividades manufactureras. En 1989 estas actividades absorbían el 10.6% del personal ocupado para caer en 2004 a un 7.4%, en tanto que las actividades de comercio y servicios por el contrario, en suma absorbían el 89.4% del personal ocupado en 1989 y para el año de 2004 incrementaron su participación al 92.6%. (Cuadro número 8 y gráfica número 5).

Sin duda que el empleo en las actividades manufactureras, comerciales y de servicios en términos generales se ha visto favorecido en la región costa sur, así lo confirma la tasa media de crecimiento anual del personal ocupado que en el periodo de 1989 a 2004 fue de 6.37%, por arriba de tasa de crecimiento promedio anual a nivel estatal que solamente registró el 3.75%, parámetro explicado por la velocidad de crecimiento del personal ocupado en el comercio y los servicios que en la región fue del 5.89% y 7.08% respectivamente.

Queda de manifiesto que el cambio estructural en la región costa sur originado por la actividad turística, ha orientado de manera determinante la producción y el empleo hacia el sector terciario, alejándola de la actividad primaria y manufacturera, situación que puede llegar a ser una amenaza en tanto que las posibilidades de mejoramiento tecnológico, innovación y generación de riqueza es mucho más sólida en esos sectores, además, se manifiesta una tendencia muy fuerte hacia la monoactividad económica y por tanto la pérdida de diversificación pone a la economía regional en un alto nivel de dependencia y vulnerabilidad.

3.1.3. Ingreso.

Con la información presentada en los puntos anteriores es claro ver que el cambio estructural en la región se ha reflejado en incremento de la producción y del empleo a lo largo de la transición del modelo de producción primaria hacia el modelo de servicios, sin embargo, es importante analizar la distribución de la riqueza generada y si ésta realmente se refleja en el nivel de bienestar de la población.

De acuerdo a los Censos Generales de Población y Vivienda de 1990 y 2000, se registra que la población ocupada de 12 años y más que no recibe ingresos aumentó del 8.9% en 1990 a 9.80% en el año 2000, lo que indica que la terciarización de la economía regional crea actividades donde se involucra a las familias y una parte importante del trabajo que éstas generan no es remunerado, situación típica del comercio y servicios relacionados con el consumo directo.

Este mismo comportamiento se muestra en la población ocupada de 12 años y más que recibía de un 50% hasta menos de un salario mínimo y particularmente en la población que recibía de más de 1 hasta 2 salarios mínimos que de 1990 a 2000 pasó del 23.1% al 28.0%, escenario que podría llevar a pensar que al incrementarse la actividad turística en la región, aumentó la población con acceso a niveles de ingresos superiores al salario mínimo, sin embargo, la realidad es que dos salarios mínimos representan niveles de ingreso de subsistencia y la proporción de la población que los obtuvo es muy significativa con respecto al total, sugiriendo que los ingresos generados por las actividades terciarias no son de calidad. (Cuadro número 9).

Lo anterior da a pié a señalar que el cambio estructural de la región costa sur con base a los servicios y en particular al turismo, no se muestra muy favorable en la distribución de la riqueza producida hacia el factor trabajo.

En el ámbito urbano, al revisar las remuneraciones al personal por sector para las actividades manufactureras, de comercio y servicios, registrados en los censos económicos de 1989, 1994, 1999 y 2004, pueden advertirse diferencias de comportamiento en la generación de ingresos para los trabajadores de acuerdo al tipo de actividades. En el comportamiento en los 15 años que integran el periodo, se observa que las actividades manufactureras cayeron en cuanto a su participación en la remuneración al personal ocupado en un 2.8%, al pasar de 1989 de 10.1% al 8.3% en 2004, por su parte la actividades comerciales acusan un incremento muy sustancial del 18.0% al pasar su participación en las remuneraciones al personal ocupado del 17.6% en 1989 al 35.6% en 2004.

Las actividades de servicios acusaron un comportamiento errático al mostrar altibajos, aunque al final del periodo se refleja una disminución de su participación, al pasar del 72.4% en 1989 al 56.1% en 2004, lo que significa que el ingreso al personal ocupado de las zonas urbanas lo está generando el comercio y no los servicios relacionados directamente con el turismo. Esta información puede apreciarse en el cuadro número 10.

La tasa media de crecimiento anual de las remuneraciones al personal ocupado total en las actividades manufactureras, comerciales y de servicios en el estado de Nayarit, fue de 30.82% ligeramente superior al de la región costa sur que registró el 29.98%, sin embargo, el crecimiento de las remuneraciones en actividades comerciales creció en mayor medida en la región costa sur, ya que el parámetro registra un total del 36.25%, superior al crecimiento promedio anual de las remuneraciones al personal ocupado en el mismo sector a nivel estatal para el mismo periodo que fue del 34.03%. El crecimiento en los servicios es menor que en las actividades comerciales tanto a nivel estatal como regional.

3.1.4. Inversión.

Como se mencionó anteriormente, durante las décadas de los 80’s y 90’s se llevó a cabo un crecimiento impresionante de la infraestructura hotelera y por tanto de la inversión turística privada en la región, motivada por las cuantiosas inversiones públicas en infraestructura, sin embargo, como también ya se señaló, en la agricultura el ritmo de crecimiento de la inversión no se desarrolló a la misma velocidad, inclusive podría decirse que hasta se estancó. Por otra parte en las actividades urbanas, donde el turismo ha tenido mayor influencia la inversión mostró un crecimiento correlacionado con la actividad turística.

En lo que respecta a las actividades de manufactura, comercio y servicios, el comportamiento de la inversión privada pudo apreciarse con una tendencia creciente, lo anterior puede corroborarse al analizar las variables consignadas en los censos económicos correspondientes a la Formación Bruta de Capital Fijo, Activos Fijos y el Número de Unidades Económicas.

A nivel regional, en el comportamiento de la formación bruta de capital fijo se observa un crecimiento del total en un 20.58%, poco menos que a nivel estatal y con una dinámica mayor de los servicios que crecieron en 21.93%, las manufacturas y las actividades comerciales crecieron a tasas muy similares del 18.25% y 18.36%. En relación a la estructura de la formación bruta de capital fijo, el registro muestra que si bien es cierto que las manufacturas han crecido, su contribución al total sigue siendo bajo, ya que en 1989 era de 13.5% y en 2004 se redujo al 10.1%, al igual que las actividades comerciales que mostraron una reducción en su contribución al total de la formación bruta de capital fijo regional al pasar del 28.8% al 21.8% en contraste con los servicios que su contribución se incrementó de manera significativa al pasar en 1989 del 57.7% al 68.1% en 2004.

Esto permite pensar que el cambio de modelo en la región costa sur de Nayarit ha hecho posible la capitalización de las actividades de servicios, hecho que demuestra el crecimiento de la hotelería y otros renglones de la planta turística con las repercusiones que ello implica en el crecimiento del empleo y el ingreso (aunque ya se señaló que el ingreso para los trabajadores no es de lo mejor), igualmente es posible pensar que es mucho más fácil la incorporación de la población a las actividades comerciales al requerirse menos inversión para ello, lo que permite el crecimiento de las mismas en la estructura económica.

Respecto de la conformación de los Activos Fijos, en las manufacturas, comercio y servicios, corrobora la dinámica que ha adquirido la región costa sur de Nayarit. En comparación con lo que ocurrió durante los 15 años que corresponden al periodo de 1989 a 2004 la región ha incrementado sus niveles de inversión privada por encima de lo que ocurre en el estado, considerando que en otras regiones como es el caso del centro de Nayarit, el crecimiento de la ciudad de Tepic también ha sido muy importante en los últimos años.

De acuerdo a los datos de los censos económicos, en Nayarit los Activos Fijos totales a pesos constantes de 1989, en las actividades mencionadas crecieron a un ritmo promedio anual del 27.35%, en tanto en la región costa sur lo hicieron al 28.49%. Las actividades comerciales y de servicios son sin duda las que más inversión han recibido en estos 15 años, al crecer los activos fijos a una tasa promedio anual del 27.67% y 29.52%, promedio anual.

La estructura de la inversión muestra la importancia que han tenido las actividades de servicios donde se muestra la creación de la infraestructura hotelera, las cuales durante el periodo de 1989 a 2004 participaron de manera relevante en la conformación de los activos totales en la región, al pasar su contribución del 66.0% al 74.4%, en tanto que las manufacturas registran un comportamiento totalmente inverso al pasar del 11.2% al 5.0%. Las actividades comerciales por su parte igualmente mostraron una reducción en su participación en la conformación de activos fijos totales regionales al pasar su contribución del 22.8% al 20.7%. (Cuadro número 11 y gráfica número 6).

Finalmente, al analizar el comportamiento de las Unidades Económicas es posible tener mayor claridad acerca de la inversión en la región costa sur de Nayarit como producto del proceso de cambio estructural.

La estructura regional empresarial en estos 15 años manifiesta que en la región, las empresas comerciales han sido las predominantes, su participación en el total en 1989 era del 49.2% es decir, casi la mitad y para 2004, su participación creció al 53.0% lo que significa que más de la mitad de las empresa existentes en ese año desarrollaban actividades de comercio. Las empresas manufactureras han mantenido su presencia en la estructura empresarial, mientras que los servicios han mostrado una ligera disminución. (Cuadro número 12 y gráfica número 7).

En síntesis puede mencionarse que el efecto del turismo en la estructura económica regional se refleja en crecimiento de la producción basada en el comercio y servicios, crecimiento de la inversión y por tanto de la acumulación de capital, crecimiento del empleo y del ingreso en forma agregada, es decir, un crecimiento económico dinámico particularmente de las zonas urbanas pero que dista mucho de ser un desarrollo regional equilibrado al observarse diferencias en la distribución de la riqueza entre los factores de la producción representados por el capital y el trabajo donde el gran beneficio se lo lleva el primero.

3.1.5. Relación Producción-Empleo-Ingreso-Inversión.

Para complementar el análisis y aportar mayores elementos respecto de los efectos del turismo en la región costa sur, se presenta la relación existente entre la producción, el empleo, el ingreso y la inversión, misma que permite observar si la producción generada en la región mediante la dinámica de la actividad turística, se manifiesta en beneficio de la población en función de los incremento en el empleo y en el ingreso, situación que ha sido la base sobre la que mediante una política derivada del planteamiento teórico de los polos de crecimiento de Perroux y Boudeville, han justificado la instrumentación de políticas públicas de desarrollo con aplicación de grandes cantidades de recursos públicos para crear las condiciones que permitan al capital privado alcanzar los niveles de acumulación que justifique su asentamiento y por tanto, en forma de inversión privada provocar la dinámica económica.

Gunnar Myrdal (1959), señala que cuando se generan de manera equilibrada las relaciones de producción-empleo-ingreso mediante la intervención gubernamental, pueden reducir las disparidades regionales, y por el contrario, cuando estas relaciones se presentan de manera desequilibrada las disparidades regionales crecen. En el caso de la región costa sur, la intervención gubernamental ha sido por demás amplia y sin límites aunque sus resultados en el proceso de desarrollo ha favorecido principalmente al gran capital produciendo y recrudeciendo disparidades sociales.

De acuerdo a la información analizada en los puntos anteriores, puede observarse que en términos de las velocidades de crecimiento promedio anual de las variables consideradas en el análisis de la estructura económica de la región son diferentes. Mientras que la producción (VAB) y el ingreso (Remuneraciones al personal ocupado) crecieron duante el periodo de 1989 a 2004 a velocidades un poco más homogéneas de tasas medias de crecimiento anual del 27.5% y 30.0% respectivamente, el empleo lo hizo a una velocidad menor ya que el personal ocupado registró una tasa promedio anual del 6.4%. (Cuadro y Gráfica Número 13 y 8 respectivamente).

Lo anterior indica que el factor trabajo aparentemente se ha visto favorecido de la producción generada, en la medida que las remuneraciones han crecido más rápidamente que la misma producción, sin embargo, es conveniente agregar al análisis que durante la década de 1990 a 2000, se incrementó la proporción de población ocupada que recibe de 1 a 2 salarios mínimos con respecto a la población total de 6.56% a 10.29% lo que a su vez indica que aunque hayan crecido las remuneraciones, los ingresos a los trabajadores son bajos y de igual manera se incrementó el número de personas ocupadas que no reciben salarios al registrar de 2.52% al 3.6% con respecto a la población total de la región.

Al calcular la remuneración promedio obtenida mediante la división de las remuneraciones totales entre el personal ocupado total, se observa que a pesos de 1989, este parámetro pasó de 2,440 pesos en 1989 a 49,370 pesos anuales lo cual es muy significativo, sin embargo, esta última cifra representa un promedio de 135 pesos diarios ( pesos de 1989), lo cual corrobora que el cambio estructural no es muy significativo en términos de beneficio general.

Respecto de la relación inversión-producción los datos manifiestan un comportamiento positivo en cuanto al crecimiento de ambas variables, ya que la primera variable durante los 15 años incluidos como periodo de análisis, registró una tasa promedio anual del 20.6% y la segunda del 27.5%, sin embargo, como ya se mencionó no existe comparación con la baja velocidad de crecimiento del empleo expresado en términos de personal ocupado que fue del 6.4%.

Al revisar el sentido de las relaciones de estas variables mediante el coeficiente de correlación de Pearson, se clarifica aún más lo anteriormente expuesto, la tabla de correlaciones entre las variables se muestra en el cuadro número 14.

La tabla de correlaciones expresa que la relación entre la producción (VAB), el empleo (Personal Ocupado) y el ingreso (Remuneraciones), es positiva y muy alta ya que el coeficiente de correlación de Pearson (r) es superior al 90%, indicando que el incremento de la producción está relacionado con los incrementos del empleo y el ingreso.

La relación entre la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo), el empleo (Personal Ocupado), Producción (VAB) e ingreso (Remuneraciones) es positiva pero muy baja ya que el coeficiente de correlación de Pearson (r), es inferior al 60%, lo que indica que no necesariamente los aumentos en la inversión implican incrementos en el empleo, la producción y el ingreso, pudiendo representar un incremento en la acumulación del capital en mayor proporción a los beneficios que la inversión representa en el ingreso del factor trabajo. Esto se corrobora con el incremento de los Activos Fijos y la Formación Bruta de Capital ya señalados.

La relación entre empleo (Personal Ocupado) e ingreso (Remuneraciones) es alta con un coeficiente de correlación de Pearson (r) superior al 90%, mostrándose de esta manera que el incremento en el empleo, se refleja en incrementos en el ingreso de manera agregada aunque como ya se mencionó los ingresos individuales directos son bajos.

De todas estas relaciones, la que mayor coefieciente de correlación registra es la conformada por Producción (VAB) e ingreso (Remuneraciones) que muestra un coeficiente (r) del 99.90% y por el contrario, la relación que menor coeficiente de correlación registra es la integrada por inversión (Formación Bruta de Capital Fijo) y empleo (Personal Ocupado) que muestra un coeficiente (r) del 46.06%.

Lo anterior sugiere que en la región se han producido polos de crecimiento que marcan diferenciación en el desarrollo regional y de acuerdo a la causación circular acumulativa ello se refleja en incrementos en las disparidades regionales.

4. Reflexiones finales.

A manera de conclusiones puntuales, del análisis histórico estructural presentado puede sintetizarse lo siguiente:

a) Durante el proceso de transición de las actividades primarias hacia las actividades terciarias en la región costa sur de Nayarit en México, se ha producido incremento en la producción, el empleo y el ingreso, que se traduce exclusivamente en un crecimiento económico regional que no se refleja de manera positiva en los factores no económicos del desarrollo debido a la disparidad en la distribución de la riqueza.

b) Las economías de aglomeración y de escala han aparecido en algunas actividades, principalmente en el comercio y los servicios relacionados con el consumo directo de la población y con actividades relacionadas al turismo, pero igualmente se han dejado de estimular actividades en las que pueda llevarse a cabo el desarrollo tecnológico e innovación que permitan mejores niveles de producción y productividad, se está llevando el modelo hacia una dependencia muy marcada del turismo lo que equivale a alta vulnerabilidad de la estructura económica.

c) Los “efectos propulsores” de las zonas turística de la región hacia otras zonas, no se han producido por la falta de integración del aparato productivo, lo que espacialmente en el territorio se observa en el crecimiento al estilo de “manchas de aceite” con amplia heterogeneidad y contrastes a lo largo de la región, tendencia que continuará y se agudizará de seguir con el modelo instrumentado hasta la fecha.

d) El turismo ha creado zonas de crecimiento en detrimento de otras, el crecimiento urbano se aceleró concentrando las actividades en pocos asentamientos humanos, sobre todo en la parte sur del municipio de Bahía de Banderas, provocando desequilibrios entre subregiones pero adicionalmente, al interior de las zonas en crecimiento, también se han acentuado las disparidades.

e) La inversión está creciendo en la región y se está convirtiendo en factor reproductivo del modelo que no ha roto el círculo de la pobreza tipificado como el más negativo en los procesos de desarrollo. La inversión privada auspiciada por el sector público ha encontrado en la región las condiciones para poder alcanzar la reproducción ampliada de capital.

f) El fenómeno también puede explicarse desde la perspectiva de la teoría de los polos de crecimiento de Francois Perroux, que en palabras de Cuadrado Roura (1997) al hacer la reseña de la versión original de la teoría, manifiesta que la existencia de complejos en sectores y subsectores económicos que ejercen dominación sobre la estructura económica determinan las características de ésta, su evolución y su crecimiento, las relaciones que se establecen en lo económico, tecnológico e incluso físicas hacen que funcione como polo de crecimiento como es el caso del turismo en la región costa sur de Nayarit, sin que ello implique un desarrollo real.

g) El punto consiste en que se han generado polos de crecimiento que no se han convertido en polos de desarrollo, siendo ésta concepción teórica la base para el diseño de las políticas de desarrollo regional por parte del sector público, lo que significa que el modelo continuará reproduciéndose con todas sus externalidades.

h) Observar el fenómeno desde la perspectiva de la Nueva Geografía Económica es corroborar que el turismo ha provocado el desarrollo desigual en la región, con la evidencia empírica puede advertirse la presencia de fuerzas centrípetas tales como los rendimientos crecientes, economías externas, abundantes mercados laborales que favorecen la concentración de inversión y la acumulación de capital en la región, aunque también podría decirse que esto se viene dando en conjunción con los efectos de fuerzas centrífugas en Puerto Vallarta, Jalisco; donde ya se manifiesta el incremento en costos fijos, aumento de salarios fijos y la congestión física derivada de la aglomeración alcanzada, iniciando de esta manera el surgimiento de rendimientos decrecientes en este destino lo que favorece el crecimiento turístico hacia Nayarit.

i) El cambio estructural en la región durante la década de los 80’s y 90’s, ha evidenciado el deterioro de las condiciones para la promoción del desarrollo local, aunque como lo dice Arocena (1995), existe un territorio con recursos, se genera riqueza pero se rompe el esquema necesario para promover el desarrollo local cuando las relaciones de poder para apropiarse de la riqueza generada se balancea hacia el capital originario de fuera de la región y además el crecimiento de la población, principalmente por inmigración, reduce la identidad local y las posibilidades de integración social. La dependencia de la economía hacia el turismo y las actividades de servicios relacionadas con éste, debilitan el resto de la estructura económica limitando la capacidad de crear, innovar, generar nuevas prácticas productivas y organizacionales, el tejido social se ha deteriorado y por tanto resulta muy difícil densificarlo, se están perdiendo los liderazgos locales, la participación social y las instituciones gubernamentales se alienan al gran capital, emerge la desconfianza en la sociedad.

j) El desarrollo sustentable como producto de un modelo basado en el turismo de enclaves y corredores se aleja, se observan dificultades para cubrir las necesidades básicas por parte de la población, el crecimiento económico es constante pero desequilibrado con gran presión para los recursos naturales de agua, suelo, aire, flora y fauna, es clara la inequidad al acceso a los recursos y el crecimiento demográfico es explosivo.

k) La presencia cada vez más fuerte de inversión extranjera motivada por el crecimiento de la actividad turística está llevando a que las decisiones sobre la estructura económica de la región costa sur y su devenir sean tomadas fuera del territorio regional e incluso nacional, los datos presentados muestran que el capital está teniendo las mejores condiciones para llevar a cabo la acumulación ampliada convirtiéndose la región como proveedora de recursos naturales y mano de obra barata. Además, las utilidades generadas son transferencias netas de riqueza hacia el exterior, la característica de la estructura económica regional es de marcada heterogeneidad.

l) El turismo se convierte en el vínculo regional al proceso de globalización neoliberal y cumple su papel como elemento importante en las relaciones capitalistas, transfiriendo las reglas de las fuerzas del mercado como las rectoras en el proceso de desarrollo. Todo se convierte en mercancía, la naturaleza, los recursos en general y hasta las personas. Como ya se mencionó, las decisiones económicas para la región son tomadas en otras latitudes y el Estado se convierte en facilitador y principal promotor de ello, lo que profundiza las disparidades. Los capitales internacionales erigidos como grandes empresas turísticas se apropian cada vez más del territorio y se convierten en las tomadoras de decisiones.

m) A manera de conclusión general es posible mencionar que el modelo para el crecimiento del turismo que se está promoviendo en la costa sur de Nayarit, México, mediante el concepto de enclaves y corredores turísticos tales como la “Riviera Nayarit” se encamina a originar alta vulnerabilidad en las estructuras regionales. Tomar este modelo del turismo como eje central de la estrategia de desarrollo general es un alto riesgo por tender a la dependencia económica de la actividad turística y a debilitar la estructura de la economía regional, el turismo puede ser un factor muy importante en el desarrollo de la región en la medida en que se promueva de manera integrada con el resto de las actividades económicas y en ello se vea incorporada la población local a los procesos de crecimiento, el turismo como eje de la diversificación económica e impulsor de los sectores primario y secundario; puede representar una alternativa real en la promoción del desarrollo.

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